quiero una cocina, no un artefacto, sino un espacio cocina; con mobiliario rojo, con mesada de granito, con una frutera sobre la mesada llena de kiwis y mandarinas, con vista a la avenida-ferrocarril, con vidrios gigantes y estrellas que la iluminen de noche para cuando me levante de la cama a tomar un vaso de agua;
una cocina con una inmensa soledad compartida sólo con el reflejo de mi rostro, en el empañado vidrio, mientras tomo, poquito a poco, el agüita fresca.

Es la cocina que deseamos todos los amantes del buen comer y beber, de los que nos colgamos un delantal para intervenir en los sabores y aromas. Saludos!!!!
ResponderSuprimir